1. CRONOLOGÍA, COORDENADAS HISTÓRICAS Y CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL BARROCO
- El Barroco es el período del arte comprendido entre los años 1600 y 1780.
- Nacido en Roma a partir de las formas del “Cinquecento” renacentista,
pronto se diversificó en varios estilos paralelos, conforme lo iba
adoptando y adaptando a su propia idiosincrasia cada país europeo.

- Uno de los rasgos esenciales de este amplio período artístico es que
durante su apogeo las artes plásticas lograron una integración total: la
arquitectura es monumental, sirviendo de marco teatral ideal a las
apoteósicas pinturas y a las dramáticas esculturas de mármol blanco que
decoraban sus exteriores e interiores, llegando a ser excesiva la
decoración.
- En síntesis, el Barroco es el estilo de la grandilocuencia y la exageración.
- El Barroco fue la expresión propagandística del absolutismo monárquico
y de la Iglesia de la Contrarreforma, que lo utilizaron como
manifestación de su grandeza, mostrando mediante el arte que en ellos
está la "Verdad" y el "Poder".
- En España el Barroco coincide con el período cultural que se ha
denominado el Siglo de Oro. Es un período de máximo desarrollo de las
letras y las artes, que contrasta con la profunda y compleja crisis
política, social y económica que se vive en España, lo que casi anula
los encargos de la burguesía y de la aristocracia, que se conforma con
las grandes decoraciones barrocas de pintura. Por tanto es la iglesia el
principal cliente y las ideas de la contrarreforma las que en la
escultura se van a manifestar.
2. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PINTURA BARROCA EN ESPAÑA
- En la pintura barroca española es fundamental la influencia de la
pintura italiana, principalmente del tenebrismo de Caravaggio, que
estuvo presente en gran parte de los pintores españoles, como Ribera y
Velázquez.
+ Una de las características principales de la pintura española barroca
es su gran naturalismo, su realismo, el deseo de mostrar lo más
fielmente posible la realidad.
+ También destaca la sencillez y equilibrio en las composiciones y las
formas, no hay movimiento violento ni impetuoso como ocurre en las obras
italianas, prefiriéndose organizar el tema en el cuadro a partir de
líneas diagonales y escorzos.
+ Por otra parte, el dibujo cede terrero a la utilización más natural del color.
+ También existe una mayor preocupación del artista por la profundidad, culminando con el pleno dominio de la perspectiva aérea.
+ En cuanto a la luz, se concibe como un elemento que organiza los
ambientes donde se desenvuelven las figuras, contribuyendo además a
crear atmósferas que transmiten la realidad de los temas.
+ En cuanto a la temática, predominan los temas religiosos: santos,
martirios, Inmaculadas; entre los temas profanos sobresalen los
mitológicos, por clara influencia de Rubens, los bodegones, las escenas
de género, los retratos, los desnudos y los paisajes.
- A finales del s. XVII la capacidad pictórica nacional da muestras de
agotamiento y empieza la intromisión de cuadros y artistas extranjeros,
que culminará con el cambio de dinastía. En el s. XVIII se observa un
cambio en el desarrollo de las características pictóricas:
+ Adquieren mayor importancia los temas profanos y el tratamiento menos
dramático de los temas religiosos, circunstancia que contrasta con el
realismo cruento de la primera etapa.
+ Aparece también el empleo de una iluminación más dispersa y suavizada, ya muy próxima al rococó francés.
3. LA INCORPORACIÓN DEL TENEBRISMO A LA PINTURA BARROCA ESPAÑOLA
3.1. Francisco Ribalta
- Se forma como pintor en Madrid y sus primeras obras se caracterizan
por el dramatismo en el tratamiento de los temas y, por influencia de
Tiziano, la preocupación por la luz y el color. Posteriormente se
trasladó a Valencia donde realizó toda su obra de madurez, observándose
en él en esa etapa una tendencia más acusada hacia el naturalismo e
influencias del tenebrismo de Caravaggio, con el que probablemente entró
en contacto durante sus estudios en Italia.

+ San Francisco confortado por un ángel músico: El uso de la luz y
la sombra para crear un clima de misterio, construir el espacio y
resaltar los elementos de carácter dramático, la delicadeza de los
gestos y de la acción, la valentía compositiva o la maestría en la
reproducción de las texturas son características de Ribalta presentes en
esta obra.
+ Cristo abrazando a San Bernardo: Centra su atención en las dos
figuras protagonistas, pues los dos ángeles que representa en el fondo
apenas se distinguen en la oscuridad. La luz, influencia de Caravaggio,
penetra por el lado izquierdo del cuadro e ilumina el rostro del santo,
mientras que el de Cristo permanece en las sombras.
3.2. José de Ribera
- Se formó con Ribalta pero viajó tempranamente a Italia, donde realizó
toda su obra y donde se impregnó de la influencia de Caravaggio, siendo
allí conocido por “Lo Spagnoletto”, el pequeño español. Sus primeras
obras tienen marcado carácter tenebrista, con figuras que se recortan
violentamente sobre un fondo oscuro; en una segunda etapa su pincelada
se hace menos densa, la luz más dorada y se van aclarando los fondos.

+ San Andrés: Ribera trabajaba en ambientes humildes, llegando a
utilizar como modelos a mendigos, inclinándose principalmente por
cuerpos arruinados por la vejez o el hambre, representando con extremo
naturalismo la piel, la delgadez y otros rasgos de las figuras, cuyo
misticismo es reforzado además por los intensos claroscuros empleados en
las composiciones.
+ El sueño de Jacob: Muestra a Jacob en un alto en el camino,
durmiendo sobre una piedra; es una composición sencilla en ángulo recto,
formada por el tronco del árbol y la figura de Jacob; destaca el escaso
interés que confiere al paisaje, que se reduce al árbol y la piedra,
aunque esta obra sí significa el abandono de su etapa anterior
tenebrista; además se aprecia su culto al color, de raigambre veneciana,
y la fuerza escultórica del personaje.
+ El martirio de San Felipe: Compendio de su estilo visto anteriormente, también de su etapa ya no tenebrista.
+ El patizambo: Cuadro naturalista en el que un niño cojo sonríe
ajeno a la tragedia de su pie destrozado, siguiendo aquí la línea de la
pintura barroca de representar todo aquello que se da en la naturaleza,
aunque sea desagradable, raro o feo.
La Arquitectura Barroca Española.
El siglo XVI supone el final de la hegemonía hispana. El siglo XVII
viene marcado por una crisis económica muy importante, lo que supone que
las construcciones sean menos monumentales que en el renacimiento y que
los materiales sean menos costosos (ladrillo, yeso, madera).
La arquitectura barroca española tiene tres periodos:
Alonso Carbonell (finales s. XVI - 1.660) es el autor del Palacio del Buen Retiro de Madrid, construido por deseo del Conde Duque de Olivares y del que sólo se conserva un ala. Tenía una larga fachada jalonada por dos torres de chapiteles escurialenses. Este es el primer barroco español, variación del estilo herreriano. En el interior de este palacio estaba el salón de reinos de Felipe IV, decorado con importantes pinturas.
Algunos autores dicen que el plano fue suyo, y que Crescenzi sólo lo decoró; otros dice que sólo hizo la bóveda....
También hay que destacar a los jesuítas Pedro Sánchez y Francisco Bautista, autores de la Catedral de San Isidro en Madrid.
La fachada está recorrida por grandes pilastras verticales.
Pedro Sánchez fue el encargado de hacer las cúpulas encamondadas o falsas sobre un soporte de madera, que tanto abundan en las iglesias madrileñas de la época.
2.- Segunda Mitad del Siglo XVII.
En Andalucía, Alonso Cano (1.601-
1.667), pintor, escultor y arquitecto; fue el encargado de la fachada
de la catedral de Granada, que concibió como un arco de triunfo de
acentuados claroscuros.
En Cataluña, la arquitectura civil tiene un papel destacado, si bien el barroco penetra en las motivos decorativos, principalmente, como puede verse en la generalización de las columnas salomónicas. De todas formas destaca la Catedral de Gerona, con una fachada retablo precedida de una gran escalera.
3.- Barroco Final.
El siglo XVIII supone la apoteósis del Barroco. El estilo se hace recargado y exuberante, pero los tres hermanos Churriguera crearán un estilo propio, al margen de la corriente cortesana que trajeron los Borbones.
José Benito Churriguera (1. 665 - 1.725) se encargó de realizar retablos en los que emplea columnas solomónicas y los estípites (pilastra trocopiramidal invertida). Este es el retablo de San Esteban de Salamanca.
También se encargó, con un estilo más sobrio y racional, del trazado del Nuevo Batzán.
Sus hermanos, Joaquín (1.674 - 1.724) y Alberto Churriguera, trabajan en Salamanca.
Del primero es el Colegio de Calatrava.
Alberto Churriguera (1.676 - 1.750) fue el encargado de realizar la plaza Mayor de Salamanca, siguiendo en modelo porticado de Madrid, aunque más recargado.
Esta es la fachada del antiguo Hospicio de San Fernando, hoy museo Municipal de Madrid. Esta fachada está organizada como un retablo, con dos cuerpos, y en el que el movimiento es muy importante.
La arquitectura barroca española tiene tres periodos:
- Primera mitad del s. XVII, de gran sobriedad estructural y decorativa.
- La Segunda mitad del s. XVII, marcado por el decorativismo.
- EL Barroco Final de principios del s. XVIII, en el que coexiste una decoración libre y fantasiosa, y las tendencias equilibradas y sobrias de la arquitectura cortesana de los Borbones.
1.- Primera Mitad del siglo XVII.
Debido a la influencia de Juan de Herrera, en este periodo predomina la desnudez estructural y decorativa.
Fracisco de Mora (1.553-1.610) continúa con la tradición herreriana, pero ya anticipa las formas barrocas.
Es autor del Convento de San José en Ávila y del Palacio Ducal en Lerma (Burgos).
Su sobrino y discípulo, Juan Gómez de Mora (1.586-1.648), se
aparta de la severidad herreriana. Su obra clave es la Clerecía de
Salamanca (ojo, pero sólo la fachada, que la torre es de Churriguera).
En Madrid se encarga de la Plaza Mayor y la casa de la Villa.
Alonso Carbonell (finales s. XVI - 1.660) es el autor del Palacio del Buen Retiro de Madrid, construido por deseo del Conde Duque de Olivares y del que sólo se conserva un ala. Tenía una larga fachada jalonada por dos torres de chapiteles escurialenses. Este es el primer barroco español, variación del estilo herreriano. En el interior de este palacio estaba el salón de reinos de Felipe IV, decorado con importantes pinturas.
También trabajo en el PAnteón de reyes de El Escorial, que fue
construido por Gian Battista Crescenzi, de planta octogonal, casi
circular, decorada con pilastras, capitales y sepulcros a base de marmol
y bronce.
Algunos autores dicen que el plano fue suyo, y que Crescenzi sólo lo decoró; otros dice que sólo hizo la bóveda....
También hay que destacar a los jesuítas Pedro Sánchez y Francisco Bautista, autores de la Catedral de San Isidro en Madrid.
Tiene una sola nave con capillas laterales y un crucero que forma una
cruz latina con la nave central. La cúpula está en el centro.
Pedro Sánchez fue el encargado de hacer las cúpulas encamondadas o falsas sobre un soporte de madera, que tanto abundan en las iglesias madrileñas de la época.
2.- Segunda Mitad del Siglo XVII.
Desde 1.650 se van a ir añadiendo elementos decorativos, naturalista y abstractos, a las desnudas estructuras herrerianas.
Las plantas siguen siendo sencillas, aunque los alzados alcanzan mayor libertad y dinamismo.
En Madrid, destacan Manuel y José del Olmo, con la Iglesia de las Comendadoras de Santiago, con Planta de cruz Griega;
Pedro de La Torre, que hizo la capilla de San Isidro, adosada a la Iglesia de San Andrés, obra de José de Villareal.
En Galicia se inició la remodelación de la Catedral románica de Santiago
de Compostela. José Peña Toro realizó el pórtico de la Quintana y la
torre de la campana. De Diego Antonio de Andrade es esta torre del reloj.
Se trata de un cuerpo alargado y esbelto, recorrido por pilastras y
coronado por otras dos torres (cuadrada y poligonal) a modo de
campanario.
Tanto por las proporciones como por la ornamentación es uno de los
precedentes de la fachada del Obradoiro, proyectada por Peña Toro y
ejecutada por Fernando de Casas y Novoa.
Esta fachada se realizó para tapar el Pórtico de la Gloria, integrar el
edificio en el proyecto urbanístico de la ciudad e integrarlo en la
escalinata barroca que ya se había empezado a construir. Casa y Novoa
realizó un diseño piramidal, articulado en tres calles por columnas
estriadas, dividido en dos niveles y flanqueado por dos torres. La
estructura se aligera con los grandes ventanales que dan luminosidad al
nártex de la catedral.
En Cataluña, la arquitectura civil tiene un papel destacado, si bien el barroco penetra en las motivos decorativos, principalmente, como puede verse en la generalización de las columnas salomónicas. De todas formas destaca la Catedral de Gerona, con una fachada retablo precedida de una gran escalera.
A finales del siglo XVII, destaca Francisco Herrera el Joven (
1.622 - 1.685), que fue pintor y en sus últimos años realizó retablos y
ejerció de arquitecto. Él trazó los planos para la Basílica del Pilar,
que se inició en 1681, pero tras su muerte el proyecto se modificó.
Junto con Herrera el Joven, José Jimenez Donoso es uno de los
pintores-arquitectos del barroco madrileño. Casi todas sus obras
arquitectónicas está hoy destruidas, excepto la Casa de la Panadería en
la Plaza Mayor madrileña, que Donoso reconstruyó después del incendio de
1672, y que fue proyectada por Juan Gómez de Mora.
3.- Barroco Final.
El siglo XVIII supone la apoteósis del Barroco. El estilo se hace recargado y exuberante, pero los tres hermanos Churriguera crearán un estilo propio, al margen de la corriente cortesana que trajeron los Borbones.
José Benito Churriguera (1. 665 - 1.725) se encargó de realizar retablos en los que emplea columnas solomónicas y los estípites (pilastra trocopiramidal invertida). Este es el retablo de San Esteban de Salamanca.
También se encargó, con un estilo más sobrio y racional, del trazado del Nuevo Batzán.
Sus hermanos, Joaquín (1.674 - 1.724) y Alberto Churriguera, trabajan en Salamanca.
Del primero es el Colegio de Calatrava.
Alberto Churriguera (1.676 - 1.750) fue el encargado de realizar la plaza Mayor de Salamanca, siguiendo en modelo porticado de Madrid, aunque más recargado.
Pedro Ribera (1.681 - 1.742),
de imaginación desbordante, fue discípulo de José Benito de
Churriguera. por lo que continúa con las estípites, la decoración
fantasiosa y recargada. Trabajó en Madrid, donde realizó, entre otros,
el puente de Toledo, el Cuartel del Conde-Duque, la fuente de la
Mariblanca.....
Obra suya es la iglesia de Montserrat, en la calle San Bernardo, que fue
prisión femenina tras la Guerra Civil española. en ella observamos las
estípites, baquetones encuadrando los vanos, los chipeteles bulbosos...Esta es la fachada del antiguo Hospicio de San Fernando, hoy museo Municipal de Madrid. Esta fachada está organizada como un retablo, con dos cuerpos, y en el que el movimiento es muy importante.
Se va ascendiendo desde la base hasta la hornacina en la que está San Fernando.
Los cortinajes a los lados de las obras, confieren gran teatralidad a esta fachada.
En Toledo destaca la figura de Narciso Tomé (1.690
- 1.742). Su obra más célebre es el transparente de la catedral, en el
deambulatorio. Construido para dar más iluminación al sagrario de la
capilla, los efectos de la luz y su escenografía es impresionante, ya
que mezcla arquitectura, escultura y pintura.
La arquitectura barroca andaluza tuvo dos focos: Sevilla y Granada.
En SEvilla, Leonardo de Figueroa (1.650 - 1.730) realizó la iglesia de San Luis de los alemanes, con planta de cruz griega y cúpula de anillo ondulado.
Esta es la fachada del palacio de San Telmo. Consta de 3 cuerpos encuadrados en haces de columnas muy ornamentadas.
En Granada, Francisco Hurtado Izquierdo(1.669 - 1.725) realizó el
Sagrario de la catedral, en el que predomina la columna salomónica y la
profusión de elemento inútiles.
No podemos terminar el barroco final, sin hablar de la corriente
cortesana asociada a los borbones. Se trata de autores extranjeros
traídos por Felipe V. Su arquitectura es más sobria y monumental,
siguiendo los modelos francés e italiano.
EL palacio Real de Madrid, obra de Juvara y Sachetti, es un claro
ejemplo. Se trata de un palacio de planta rectangular en torno a un
patio central. Está flanqueado por torreones en las esquinas que
sobresalen en altura. El exterior recuerda a una fortaleza y no
establece una vinculación con su contexto urbano, a pesar de su
ajardinamiento a la francesa.
Otra obra de estos este estilo, es el palacio de La Granja (Segovia),
cuyo esquema e inicio fue obra de Teodoro Ardemans, y que fue modificado
por Sachetti y Juvara.



















